Aena quiere quitarse los grilletes del Estado para hacer negocio fuera de España

Aena ha obtenido un beneficio neto atribuido de 80,9 millones de euros en el primer trimestre, cifra que multiplica por más de dos la del mismo periodo de 2016 (+176,8%). Con una salida a Bolsa cuanto menos espectacular, solo le queda una cosa, que es tomar un papel más importante a nivel internacional a pesar de las limitaciones de tener al Estado como máximo accionista.

Los resultados económicos del gestor no han hecho más que constatar los buenos tiempos que se viven dentro de la entidad, de la que el 49% fue privatizado hace dos años. Aena ha atribuido este resultado a la evolución positiva del negocio por el crecimiento del tráfico (+51,7 millones de euros) y a la reducción de gastos financieros (-9,1 millones de euros).De hecho, el éxito también se ha reflejado en la Bolsa. Los títulos de Aena subían un 3% al inicio de la sesión del miércoles.

Parece que todo es fiesta dentro de Aena, pero hay algo que aún no funciona como es debido. O más bien como le gustaría a su presidente y consejero delegado, José Manuel Vargas. ¿Pero qué es lo que le falta? Adoptar un “rol más activo en la configuración del mercado global de aeropuertos”. Al menos así lo dijo en la última junta de accionistas.

¿Qué quiere decir esto? Que mientras el Gobierno siga manteniendo el 51% de Aena, a través de la empresa pública Enaire, cualquier movimiento internacional requiere el consentimiento del Ejecutivo, con los consiguientes problemas de ralentización para tomar decisiones. O simplemente porque la decisión final la tiene el Estado.

No obstante, es cierto que Aena sí ha dado unos leves pasos hacia su internacionalización con la adquisición del aeropuerto de Londres Luton en 2014. También posee participaciones en varios como el de México, Jamaica y Colombia. Sin embargo, los accionistas y el propio presidente del gestor consideran que no es suficiente.

En otras oportunidades no ha dado la talla. Vargas recuerda la adjudicación de Airports de París y la constructora francesa Bouygues de la concesión del aeropuerto de La Habana, al que Aena no puedo optar por las circunstancias políticas de 2016, en la que había un Gobierno en funciones.

De hecho, la parte del negocio internacional ha dado sus frutos también en estos resultados trimestrales. Este mejoró un 1,6%, con unos ingresos de 44,4 millones de euros, incluyendo el aeropuerto de Luton–con una facturación de 41,9 millones de euros y una aportación de 2,8 millones de euros en Ebitda, afectada en ambos casos por la devaluación de la libra (-13%)–.

Además, se incluye un gasto extraordinario de personal de 8 millones de euros por el reconocimiento del gasto asociado a uno de los acuerdos alcanzados con los empleados de Luton para el cierre del plan de pensiones, que no tiene impacto en caja. Excluyendo este impacto extraordinario, la variación del Ebitda habría sido del -6%.

¿Cuál es la solución para Aena?

Por ello, una de las soluciones pasa por privatizar otra parte del gestor o la totalidad. Sin embargo, el Estado sigue dando largas. La revalorización de la compañía es espectacular, por ello el Ejecutivo liderado por Mariano Rajoy prefiere esperar.

La evolución de la cotización de Aena durante los tres primeros meses ha sido positiva, con una revalorización del 14,4% hasta los 148,3 euros por acción frente a la evolución del Ibex 35 que aumentó un 11,9%.

Imagen | ‘martinvarsavsky

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