14 libros con Cruyff

Hasta siempre

Con motivo del fallecimiento de Johan Cruyff, seleccionamos 14 textos -su legendario número- aparecidos en otros tantos libros sobre fútbol, en los que se puede apreciar su enorme aportación al Barça, al fútbol español y a todo este deporte.

  1. ‘Escuchando a Cruyff’ (Edwin Winkels, 2010)

“Oficialmente estaba prohibido jugar en la calle, pero ningún agente multaba a los chavales, que donde mejor se lo pasaban era en un pequeño campo situado detrás del colegio y sobre la gravilla de un parque infantil. Este tipo de pavimento les enseñó a no caerse, a mantener el equilibrio durante las dos horas que jugaban cada día después del cole, de cuatro a seis, hora de la cena. El maestro, que tenía que cerrar los accesos, siempre les dejaba jugar un poco más allá de las cinco y media, que era el horario de cierre oficial. Jugaba Jopie (Johan) con su hermano mayor, su amigo Rolf y algunos otros contra chavales de otros barrios. Y Johan siempre era el más pequeño. A veces, los rivales que no le conocían se reían de él, hasta que empezaba con sus regates y goles. Su hermano, que era también un gran jugador, le pregunto una vez: ¿Tú nunca piensas qué vas a hacer antes de una jugada? “No”, le contestó Johan; “porque si piensas, ya llegas tarde”.

  1. ‘El fútbol a sol y sombra’ (Eduardo Galeano, 1995)

“A la selección holandesa la llamaban la «Naranja Mecánica», pero nada tenía de mecánico aquella obra de la imaginación, que desconcertaba a todos con sus cambios incesantes. […] Holanda tenía música, y el que llevaba la melodía de tantos sonidos simultáneos, evitando el bochinche y el desafine, era Johann Cruyff. Director de orquesta y músico de fila, Cruyff trabajaba más que ninguno. […] A lo largo de dos décadas ganó veintidós campeonatos, en Holanda y en España. Se retiró a los treinta y siete años, cuando acababa de convertir su último gol, en andas de la multitud que lo acompaño desde el estadio hasta su casa”.

  1. ‘Miedo y asco en la Liga’ (Sid Lowe, 2013)

“Santiago Bernabéu afirmó que no contó con Cruyff porque no “me gustaba su jeta”. Otras versiones cuentan que Cruyff se negó a fichar por el equipo de Franco. Ambos relatos son falsos. Bernabeu intentaba justificar su fracaso con una bravuconada y Cruyff nunca dijo nada parecido. Sólo después de haber fichado por el Barcelona supo de las implicaciones políticas de la rivalidad, conectó con la sensibilidad catalana y abrazó su causa. Eso sí, aunque ya hayan pasado 40 años no le desagrada que la gente siga pensando que la historia podría ser verdad. Cuando se le pregunta, Cruyff sonríe de oreja a oreja: “No, no, no, no… No es verdad”, dice mientras sigue riéndose. […] La gente del Ajax me vendió al Madrid y aquello carecía de toda ética. […] No tuvo nada que ver con la política, simplemente no quería que otros tomasen las decisiones por mí”.

  1. ‘Memorias en blanco y negro’ (Alfredo Relaño, 2014)

«El 24 de marzo de 1974 el Barça visita San Mamés. […] Se le espera de uñas. Cruyff ha enamorado al barcelonismo, incluso al resto de la afición, por su juego, pero se le considera altivo, insolente, agrandado. Manda a los suyos con gestos muy visibles, protesta a los árbitros y a los liniers, menosprecia a los rivales. Se le pita en todos los campos, y se le pitará más que en ninguno, claro, en San Mamés. Villar juega en la media con Zabalza y Uriarte. Cruyff es un delantero muy móvil, que con frecuencia se retrasa para armar la jugada. Villar tiene el encargo de marcarle cuando se retrase, y así lo hace. Cruyff se queja, pide faltas, le increpa… San Mamés se enciende con cada roce. A una de esas, Cruyff hace una entrada fuerte a Villar junto a la banda, cerca del banquillo bilbaíno, y se arma la marimorena. A la siguiente jugada, cuando están ambos juntos en el borde del área del Athletic, esperando un saque de falta, Villar responde con un puñetazo a una nueva provocación de Cruyff, que cae de espaldas estrepitosamente. Inmediatamente, se encamina al vestuario. Cuando el árbitro, Soto Montesinos, le saca la tarjeta roja, él ni la ve, porque ya va camino del túnel. Esa actitud gallarda, más la antipatía que despertaba Cruyff, le valdrá el elogio de la afición. El partido acaba 0-0 y todo es buscar a Villar, que se esfuma durante tres días. Llamó a su padre: “Aita, esta noche no me esperéis, no voy a dormir a casa, no quiero que me anden preguntando por esto”. Al padre no le pareció mal, pero cuando le dijo que iba a dormir en casa de la novia puso el grito en el cielo. Villar le tranquilizó: dormirían en habitaciones separadas, estaba convenido con el suegro».

  1. ‘Futbolistas de izquierdas’ (Quique Peinado, 2013)

“No había un país en el mundo más concienciado contra la dictadura de Videla que Holanda. Y, por lo tanto, no había otra selección más presionada para representar ese sentir que la oranje. La ecuación parece tan fácil que lo normal hubiera sido que Holanda hubiese abanderado la oposición al régimen de los chicos de corto en el Mundial. Pero no. O al menos, casi no. Cruyff renunció a jugar el Mundial de Argentina 1978. Ávido como andaba el mundo de jugadores que se comprometieran políticamente contra Videla, se interpretó el gesto como una medida ideológica de Cruyff, aunque él jamás dijera semejante cosa. Lo cierto es que, como relatara años después, el entonces jugador del Barça había sido asaltado en su casa a punta de pistola, e incluso fue encañonado en presencia de su mujer. “Mis hijos iban con escolta al colegio y al final dices basta”, relató, dejando explícitamente claro que esa fue la razón para renunciar a jugar el torneo”.

  1. ‘De puertas adentro’ (Lluis Lainz, 2012)

“En junio de 1978 abandonó el club sin despedirse y emprendió viaje a Estados Unidos, donde jugó en Los Ángeles Aztecas y en el Washington Diplomats. En Barcelona dejó grandisimos recuerdos y numerosos agujeros económicos. Ni el dinero que había ganado en el fútbol ni el que había conseguido con la publicidad de Citroën o de Pinturas Bruguer le alcanzaron para tapar el fracaso de la compra de Ganadera Catalana. Inducido por un ruso blanco de apellido impronunciable, Cruyff invirtió en la adquisición de una granja porcina en Girona. El problema fue que una peste le dejo sin un solo cerdo. Los que no murieron tuvieron que ser sacrificados. […] La contratación [como entrenador en 1988] resultó más complicada de lo que pudo imaginarse. Cruyff había dejado grandes deudas en España tras su paso como jugador. Hacienda y el Banco Central estaban esperando a que entrara en el país para echarle el guante. El entrenador lo sabía y por eso negoció con Núñez que el FC Barcelona liquidarse aquellas deudas, que rondaban los 100 millones de pesetas (unos 600.000 euros), a cuenta de sus futuros emolumentos”.

  1. ‘Me gusta el fútbol’ (Johan Cruyff, 2002)

“Un vestuario es un auténtico polvorín. Y es lógico que así sea,porque allí dentro hay mucha gente diferente, todo un conglomerado humano para que algo -el equipo- funcione y, al mismo tiempo, ilusionar a millones de personas. ¿Puedes imaginar algo más complicado? Por eso es muy importante marcar unos parámetros claros, unas enseñanzas en el campo, una convivencia en el vestuario, unos valores en la entidad….Por eso es tan bonito estar allí dentro. A veces pienso que, en el fondo, tocar el balón es casi la última fase del proceso. ¡Hay tantas cosas que resolver antes! Creo que es allí donde se labran fracasos personales y colectivos por la actitud de gente que nunca ha estado metida en el ajo -dirigentes o entrenadores que no tienen el suficiente feeling para abordar todos esos detalles aparentemente intrascendentes pero a la postre decisivos- y sólo piensa en el dinero, hay que pensar en el rendimiento. Y, por desgracia, muchos dirigentes del fútbol sólo piensan en amortizar su inversión en lugar de amortizar en función del rendimiento, que es algo muy distinto”.

  1. Senda de Campeones (Martí Perarnau, 2011)

“Laureano Ruiz cuenta que una cosa es el Cruyff jugador y otra el Cruyff entrenador: “La idea que tenía el Cruyff jugador era muy de fútbol británico. Cruyff entrenador aparece con otras ideas. Es inteligentísimo y evoluciona y acaba pensando que los buenos son los buenos al margen de la estatura. Johan entrenador fue una revolución. Había cambiado su mentalidad y logró cambiar el Barça. […]  El Cruyff que llega al Barça en mayo de 1988 para ocupar el banquillo es un Cruyff evolucionado respecto del que fuera jugador una década antes. Ha sabido absorber conocimientos dispares y unificarlos en una idea concreta que experimenta en el Ajax primero y sublima en el Camp Nou a continuación. Cuando llega encuentra, además, un buen caldo de cultivo en el fútbol base […] pero el primer equipo, que siempre fue el espejo, había sufrido excesivos bandazos: fútbol inglés con Vic Buckingham; el germen del juego actual con Rinus Michels y Laureano Ruiz; muchos parches a continuación, de nuevo la opción directa con Terry Venables… Bandazos y ausencia de una identidad concreta pese a que hubo intentos de implantar algo parecido al estilo de hoy”.

  1. ‘Mi gente, mi fútbol’ (Pep Guardiola, 2001)

“Cruyff es, de largo, el entrenador que más me enseñó, el técnico de quien más he aprendido pero, que nadie lo dude, es también el entrenador que más me ha hecho sufrir. Con sólo mirarte, te provocaba un escalofrío que te helaba la sangre. Viéndole, tenías la sensación de que cuando tú ibas él ya estaba de vuelta aunque, alguna vez, como el fútbol es tan puta, ocurría a la inversa. Él iba y el fútbol ya había vuelto. Pocos hombres dominan, como domina Cruyff, todos los resortes del fútbol. Es un genio. Al menos eso dice todo el mundo, pero ya se sabe lo que pasa con los genios. Cuando aciertan, que aciertan casi siempre, perfecto. Nos arrodillamos y los veneramos, pero cuando la pifian, la cagada es tan enorme que te dan ganas de matarlos. En cualquier caso, sólo los genios asumen los riesgos que eso conlleva y Cruyff lo asumía todo como si no conociera el miedo”.

  1. ‘Fútbol. Una religión en busca de un Dios’ (Manuel Vázquez Montalbán. 2005)

“A su aire, arbitrario y genial, poemático y cardiópata, Cruyff creó un equipo todavía hoy admirado por sus rivales. Equipo mítico para siempre cuyas hazañas se exageran en los años futuros, cuando ya sean memoria indemostrable. […] De Cruyff se dice que nació con una flor en el culo, y el éxito popular del homenaje confirma su condición de elegido. La larga sombra del holandés sobre el estadio, sobre el barcelonismo, sobre Cataluña, le señalarían como el aspirante a compartir algún día la presidencia del Barça y de la Generalitat. No en balde ha sido general en jefe de un ejército simbólico desarmado que habitan en la memoria, pero también en el deseo, de las gentes”.

  1. ‘Palabra de entrenador’ (Orfeo Suárez, 2011)

“De Cruyff me impactó, además de esa inteligencia natural, su capacidad de seducción y la tremenda seguridad en sí mismo. Probablemente, por el peso de aquellos recuerdos infantiles, durante la pretemporada del Barcelona, en 1994, en Holanda pedí marcar al técnico en el tradicional encuentro entre técnicos y periodistas, españoles y holandeses, que él mismo se encargaba de organizar. Su presencia en el campo convocaba al público de los pueblos de la zona. Las sensaciones fueron las mismas que se sienten cuando, en un apeadero, observas pasar el AVE. Harto de mi incapacidad defensiva, el fotógrafo Jordi Cotrina me gritó: “¿Pero no te da vergüenza que se te vaya un tío de 50 años?” Cruyff se detuvo en seco, pisó el balón, levantó el índice y replicó: “Cuarenta y nueve”.

  1. ‘Cuando nunca perdíamos’ (Ramón Besa, entre otros autores, 2011)

“Me convertí tarde al cruyffismo, cuando ya me podía más el periodismo que el barcelonismo. No es que ambas condiciones me parezcan incompatibles. Ocurre que no siempre interpretan o procesan las cosas en la misma dirección. Cruyff me convenció desde su banquillo de que las ligas no se perdían en el último partido por decisión de Dios y del Generalísimo, sino que se podían ganar en el descuento por propio deseo y también después de que el rival fallara una pena máxima por la intervención arbitral. Cruyff reparo aquella eliminatoria contra el Leeds, y por extensión las derrotas en Berna y Sevilla, cuando pensábamos que la culpa era de los postes o de los penaltis, con la conquista finalmente de la Copa de Europa en Wembley. Y Cruyff demostró que la afirmación barcelonista no pasaba solo por rabiar del madridismo, sino que consistía en jugar muy bien al fútbol”.

  1. ‘Fórmula Barça’ (Ricard Torquemada, 2012)

“El valor más apreciado de Cruyff, como origen de un guión futbolístico que ha cambiado la historia del Barça, es enseñar a entender el juego: a sus jugadores, a los entrenadores, a los aficionados, a los observadores. Educar a todos a buscar por qué un equipo gana o pierde en el desarrollo futbolístico, no en la superficialidad de un tópico. Y descubrir qué sentido tiene una acción determinada en un momento concreto o por qué ha pasado lo que ha pasado. Encontrar respuestas a todos los misterios del juego. Esta es la clave de todo. El Barça ha leído el fútbol de la misma forma desde que el técnico holandés nos enseñó a mirarlo de una manera determinada, como dijo Romario: “Yo ya miro el fútbol con los ojos de Cruyff”. En cambio, los equipos que no mantienen una idea concreta son incapaces de consolidar una personalidad futbolística”.

  1. ‘Héroes de nuestro tiempo’ (Santiago Segurola, 2012)

“La alargada sombra de Cruyff se adivinó más que nunca en el inolvidable segundo tiempo frente a Rusia [en las semifinales de la Eurocopa 2008]. Veinte años después de su llegada al Barça para dirigir un equipo en estado de ruina, el genio holandés pudo apreciar el alcance de su obra en España. […] Sí España tiene un estilo que defender, es el que inculcó Cruyff. […] La segunda parte de España le reconfortó. “¿Veis? La pelota no pasa casi nunca por la defensa, por los centrales. Les habéis visto, ¿no? La pelota está más adelante, la tienen los centrocampistas y todos miran hacia delante, esa es la diferencia”, comentó el holandés a sus íntimos. […] Sí, le ha gustado España. Se ha reconocido en el juego de un equipo que es hijo de la cultura que Cruyff implantó en España […] Han jugado como tiene que jugarse al fútbol”.

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