Maldades

Albert Rivera

Que nos tomemos demasiado en serio la política, los negocios, el empleo, las coimas que nos rodean y que los jueces nos sirven a pares con cada desayuno en temporada alta electoral, conduce a la gastritis. Así que, para sazonar tanto agobio con razonables pizcas de humor, voy a proponer a los lectores de SABEMOS este divertimento: cada semana recogeremos unos diálogos al estilo “cámara oculta” que nos retraten como país y como sociedad. Deseaba que mis confidentes aparecieran con nombres y apellidos, pero la mayoría prefiere el anonimato. He de respetarlo, o me quedaré sin fuentes. Y ustedes, sin mis maldades.

¿NO ES PAÍS PARA VIEJOS…? ¡AL LORO!

Por Menipo de Gadara

Según mi testigo, ocurrió en el aeropuerto de Barajas. Uno se iba y el otro llegaba. Se detuvieron a hablar, en apariencia de estupendo rollo. Lo que no impedirá que muy pronto las navajas vuelen y la sangre corra entre ellos; pero será cuando corresponda. Ésta es aún la hora de que se desgañiten los teloneros y algún despojo rescatado del cubo de detritus orgánicos, como esa perla desaprovechada del PSOE-A que llamó “perra casposa” a la Vice.

– ¿Pero estás seguro de que eran ellos? –pregunté, en pleno ataque de incredulidad.

– ¡Como para equivocarme! –descartó X-. Me fijé porque palpé nerviosismo entre las mujeres en esa terminal llena de tiendas donde venden tonterías muy caras.

– ¿El nerviosismo era por los escaparates o por ellos? –sonsaqué en plan ingenuo.

– ¡Qué escaparates, ni escaparates! Unas miraban a la izquierda y las otras, a la derecha. Y se alternaban. Luego, empezaron a murmurar y a darse codazos. Me llegó claro lo de “¡qué guapos!”. Jode, pero es verdad.

– ¿Y qué pasó contigo? Porque tú eres conocido. Incluso, muy conocido.

– Y no soy guapo. Me agazapé tras una esquina con mi periódico, y puse la antena.

– ¿Qué les escuchaste, X? –presioné, ya en un sin vivir.

– De todo, pero en plan bien. Muy civilizados los dos. El más alto le dijo al que huele a Nenuco: “¡Es que estuviste total! ¿Sabes el pollo que has montado entre la vieja guardia con lo de que se vayan a freír puñetas cuando pasen de los cincuenta…? Igual que si das una patada a un nido de avispas…Y ni te digo cuando, el miércoles 12, El País sacó su editorial pidiéndoles que dejen paso… Oye, que siento no haberte apoyado más en eso, pero me acusarían de cebarme con nuestras dos momias. Además, mi problema es la mantis de Sevilla, no los viejos. Ésa devora a cualquier macho hasta sin copular con él… ¡Ahora, reconozco que advirtiendo a Mariano que sólo pactaréis con dirigentes salidos de primarias le has dejado a los pies de los caballos…! ¿Hay primarias…? ¡Relevo generacional al canto! ¡Fuera Mariano, y OPA al PP! Eres listo, pero, cuidado, no tanto como crees…”

– ¿Por qué le dijo eso? –intervine, bajo primeros síntomas de un ataque de ansiedad.

– Así se lo preguntó: “¿Por qué me dices eso? Que soy muy listo va a misa.”

– ¿Y qué respondió?

– Le miró con la sonrisa que pone la cobra delante de un ratón mamado, y rajó: “Si supieras el ganado que te están metiendo por la puerta trasera de tu partido en las provincias, te daría un algo… ¡A ver, normal…! Tienes a muy poca gente de fiar para hacer el castin, y los detectives son caros. Di que no hay interés en fastidiaros y no usaremos las más de cien fichas que hemos reunido, tras las que andan mil sabuesos de la UDEF. Pero ya llegará”

– ¡Qué tensión, ¿no?! –mascullé, respirando con dificultad.

– La tensión llegó cuando “Nenuco” miró al otro y le soltó: “No te equivoques con lo de que tú no tienes problema con los viejos. En realidad, soy yo quien no lo tiene. Tú, sí. Hay por ahí un dinosaurio sagrado que ha pasado de apoyar a la mantis a apoyarte a ti, luego a la mantis otra vez, y de nuevo a ti… ¿Por qué ese rigodón? Para disparar las dudas sobre los dos, y recordar al personal que quien sabe de política y de gobierno es él. Vuelve a estar hiperactivo y despierta cada vez más nostalgia. ¿Qué pasará si en las primarias alguien plantea que se aclame su nombre para candidato…?”.

– ¡Coño, X, soltárselo así, de sopetón…! ¿Suena duro, no? ¿Se sabrearon?

– En ese momento, llegó corriendo un segurata del más alto para avisarle de que su avión se iba ya. ¡Salió corriendo…! Créeme, porque yo sé de esto: se fue jodido, pero muy jodido. Y al otro se le puso la sonrisa de Mefistófeles. Te señalo que “Nenuco” llevaba bajo el brazo un ejemplar de El Umbral de la Noche. ¿Recuerdas? Es el libro de relatos de Stephen King en el que aparecía el cuento Los chicos del maíz, donde los críos de Gatlin, en Nebraska, eliminan a los adultos del pueblo porque creen que así la cosecha de panojas será mayor. Sólo es un dato, claro…

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