Ya no tengo nada, papi

Adiós Tuenti

Ya no tengo nada, papi. De hecho, de ese tuenti que en 2009 había conseguido que los jóvenes españoles no estuvieran en masa en Facebook como los de otros países al .Tuenti de hoy, sólo quedan algunas caras conocidas y poco más.

Hoy en El Confidencial Carlos Otto habla de lo que todos ya sabíamos pero nos resistíamos a creer. Que la que fuera la Red Social con mayúsculas en España desaparecerá antes o después. Que .Tuenti ya tiene un plan para hacer desaparecer su red social (los detalles en el artículo no quedan nada claros) y que lo que en su momento fue un quebradero de cabeza para Facebook, una seguridad para quien se diera de alta y el sitio en el que querían trabajar y trabajaban los mejores programadores de España (con matices, claro), ya no lo será más antes o después.

Mi contacto con tuenti tuvo mucho de casual pero también mucho relacionado con lo que le pasó a Telefónica: una estrategia de un producto que no era para jóvenes pero quería serlo para jóvenes, tal y como suele pasarnos mucho más a menudo de lo que reconocemos a quienes nos dedicamos a esto del marketing y, más aún, los que nos dedicamos al marketing digital. Una apuesta hacia algo en el que los jóvenes poco o nada tenían que decir porque quienes pagaban eran los padres. Pero sí fueron las dos únicas campañas en las que la satisfacción para mí fue del 100% (algo chauvinista, quizás), que funcionaron como un tiro, en las que cada euro gastado significaba algo, en las que había un interlocutor válido que te guiaba, en el que tenías a alguien que te hacía los cambios y que te sugería algunos para que todo funcionara mejor. Es decir, tenías un servicio.

El problema de tuenti es que en un momento determinado dejó de ser ese sitio en el que se preocupaba por los usuarios que le daban dinero y hacía que se acercaran los anunciantes, que los que trabajamos en esto del marketing pensáramos que para darle 6.000 euros a Facebook del presupuesto anual de nuestros clientes para que nadie nos hiciera el más mínimo caso, más allá del automatizado e-mail de así van tus campañas o el de mira qué novedades tenemos.

En tuenti los usuarios interactuaban con los usuarios, compartían fotos, hacían cosas, cosas tuentis como diría Adolf a Peter Griffin, pero estaban a salvo de muchas historias. En tuenti, la Casa Paco era el sitio más visitado de Valladolid, el tuentisitio por antonomasia, el grasabar en el que se juntaba lo más granado y selecto de la sociedad vallisoletana (para quienes no lo pilléis, Valladolid es Las Delicias, La Rondilla no deja de ser un suburbio de Palencia). Lo que pasaba en tuenti quedaba en tuenti. Salvo que se filtrase de manera expresa por alguien.

Atrás quedan esos datos de la final de la Eurocopa con los servidores de tuenti echando humo. Atrás quedan esas aplicaciones móviles que eran la envidia de otras redes sociales, volando para poder hacer cosas con ellas. Atrás quedan esos momentos en los que hacían campañas rompedoras. Ahora se abren las ventanas y empieza a oler a las colonias de Antonio Banderas, trajes de Emidio Tucci y un poco a naftalina. Ahora ya empieza a oler a Telefónica definitivamente.

Lo tuve todo papi. Ya no me queda nada papi. De hecho, viendo los jóvenes que lo iban a tener todo, papi, desde luego alguien no se enteró de qué iba la vaina, papi.

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